Tengo un adolescente en casa! ¿Cómo mejorar la comunicación?

Durante la adolescencia se producen muchos cambios: físicos y emocionales. Tu hijo necesita su espacio y autonomía y a los adultos nos cuesta aceptar que ya no es ese adorable pequeño que nos pedía atención casi permanente. Es proceso difícil tanto para los padres como para el adolescente en cuestión, ya que todos han de transformar la relación.

En esta fase de su vida, tu hijo tiene la necesidad de encontrar su verdadero yo, y para ello debe experimentar el paso por diferentes identidades, a la vez que experimenta variados cambios fisiológicos. Una etapa compleja, que debemos acompañar con paciencia e inteligencia, si deseamos «conectar» con él (o ella, claro)

A continuación te dejamos algunas claves para conseguirlo:

Escúchale: Cuando te cuente algo, escucha sin juzgar, hazle sentir que te importa su opinión, sus necesidades, gustos, o preocupaciones.

Cuando creas necesario aconsejarle, hazlo de forma empática (poniéndote en su lugar), sin imponer ideas, sino aportando opciones para que él mismo escoja la que considere mejor. Evita sermonear: Todos detestamos los sermones!

Confía en su juicio y fomenta su autonomía. De esta forma también incentivas que ante un posible problema acuda a ti en busca de ayuda.

Hazlo partícipe en las decisiones importantes. Hablar con ellos acerca de la decisión y escuchar su opinión le mostrará que respetas su punto de vista.

Respeta su privacidad: Los adolescentes necesitan re-conocerse a sí mismos, y por eso necesitan estar solos. Cuando cierre la puerta de su habitación respétalo! Toca antes de entrar cuando vayas a su estancia. Evita cambiarle las cosas de sitio. Planifica momentos para ordenar y limpiar juntos, expresándole que así os aseguráis de que todo quede a su gusto. Ésto será percibido como un acto de respeto, y os proporcionará un momento compartido donde dialogar.

Dedícale tiempo: Durante las comidas, cuando vais en el coche, o durante una salida de fin de semana, céntrate en él. Pregúntale cómo ha ido la semana, o qué tal se lo pasó en esa salida con amigos.

Pregúntale qué le apetece hacer contigo y reserva un tiempo a solas con él, sobre todo si en casa hay niños más pequeños.

En resumen, la comunicación positiva, incluso cuando haya diferencias de opinión, nos brinda la oportunidad de construir una relación basada en el respeto y la honestidad.

Evita enjuiciar e interésate por él de humilde, sin alardear de ser un adulto y saber cómo funcionan las cosas.

Recuerda que tú también has sido adolescente y creías que podías «comerte el mundo», ahora toca acompañar a tu hijo en esta transición hacia la madurez.

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